La importancia de las dimensiones de una punzonadora

Sobre procesos de tratamiento de chapa 26. jul, 2012 | por

La mayoría de las veces en las que los usuarios de máquinas de transformación de chapa afrontan el reto de cómo mejorar su capacidad productiva se encuentran ante la pregunta de qué tipo de máquina es la que mejor se adapta a sus necesidades. Cuando llegan a la conclusión de que esa máquina es una punzonadora la siguiente cuestión viene por si sola, ¿características? Y dentro de estas características hay una que por su repercusión atrae gran parte del foco de atención: el área de trabajo de la misma.

El definir el área de trabajo adecuada de la punzonadora es básico para determinar cuales serán las posibilidades y limitaciones de la empresa en relación a su oferta comercial.

Históricamente las punzonadoras comenzaron con dimensiones básicas, que las necesidades de producción han obligado a evolucionar. Hoy en día un área de trabajo de 1250x2500mm es ya “pequeña”, y posibilidades de 1500×3000 mm (CHROMA 30) y 1500×4000 mm (CHROMA 40) son ya consideradas standard.

Maquina punzonadora Chroma 30

CHROMA 30

¿Y por qué es tan importante el tener un área de trabajo grande? Entre las principales ventajas destacaríamos sobremanera las siguientes:

Flexibilidad: Posibilidad de trabajar un gran abanico de piezas de todos los tamaños, lo que la hace ideal para trabajos de subcontratación.

Eficiencia: Mejor aprovechamiento del material, debido a la posibilidad de generar nestings más eficientes, con la consiguiente reducción de retal no utilizable.

Productividad: Posibilidad de realizar mayor número de piezas por nesting y carga de material, con la consecuente disminución de tiempos muertos en manipulación de chapa. Además se consigue una mayor integración de procesos de producción. Standarizamos los formatos de entrada y evitamos la necesidad de utilizar cizallas manuales para cortar chapas previamente a medida.

En resumen, el tamaño sí que importa.

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